Ella y Ella.
Algo que pudo haber sido tan bonito simplemente se resquebrajó en pedazos. Años creyéndote feliz por tenerla y darte cuenta de que todas esas noches solo fueron sueños y ahora tu chica ideal no tiene ojos para ti.
Ella.
Lloras. Sola. No puedes soportar verla en los brazos de ese idiota. No la ama, no la valora, solo la usa como pañuelo porque no puede tener a quien quiere de verdad. No le hace caso y, aunque no es su culpa no ser capaz de amarla, le odias sin piedad.
Ella y Él.
Ella siempre le gustó y el sentimiento fue mutuo, pero no salió bien. Quizás porque él ya había entregado su corazón y se lo habían devuelto roto e inservible para amar, quizás porque su amor verdadero nunca fue o quizás porque ella fue egoísta en el fondo. Él no nació para amar a las mujeres.
Él.
Porque siempre fue tu amor. Porque aún no crees cómo ha podido perderse algo tan bello. Porque sabes que te prefiere a ti, pero el orgullo le muerde la lengua. Porque sólo de verle ya te vuelves loco. Estáis condenados a atraeros mutuamente por el resto de la eternidad lo queráis o no ¿Por qué no entonces dejar ir el instinto?
Porque siempre fue tu amor. Porque aún no crees cómo ha podido perderse algo tan bello. Porque sabes que te prefiere a ti, pero el orgullo le muerde la lengua. Porque sólo de verle ya te vuelves loco. Estáis condenados a atraeros mutuamente por el resto de la eternidad lo queráis o no ¿Por qué no entonces dejar ir el instinto?
Él y Él.
Sois perfectos compañeros de eternidad. No tenéis química, sino toda la naturaleza gritando de alegría cuando os miráis, tocáis, besáis... Si hay dos personas en el mundo hechas el uno para el otro esos sóis vosotros. Primer amor y último. Intenten lo que intenten vuestro vínculo no es algo que se pueda romper, aunque ahora lo parezca. No podéis escapar de ello, porque en realidad ni siquiera podéis evitar desearlo a cada instante. Quizás las apuestas demasiado altas tambalearon los cimiento de vuestra unión, pero tarde o temprano volverá... Y quizás esta vez sea para siempre.
Él.
Saber que puedes tener a cualquiera comiendo de la palma de tu mano menos a él es la peor condena que podía haberte caído. Te miras al espejo y te reconforta comprobar que sigues siendo totalmente perfecto. Y él te pone ojitos y sabes que le atraes, pero nunca te amará como tú lo haces. Porque tu vida no es tu vida si no oculta múltiples horrores.
Él y Él
http://beautifullittleliesbymrsubconscious.blogspot.com.es/2012/03/tell-me-have-i-become-some-kind-of.html
Él y Él...
Simplemente no pudo ser.