Las dos caras de la moneda

2.5.12

El filo amargo de la vida

   Siempre buscar lo mejor para los demás no es fácil, si bien algo en mí me presiona a hacerlo. El no conseguirlo me tortura, porque sé que ella necesita mi ayuda y no quiero decepcionarla. Por eso quiero ser el hijo perfecto. Cueste lo que cueste. Y las lágrimas huyen de mí y ella me abraza, diciéndome que todo está bien, pero yo sé que no es así. Y cuando me desvivo por la pequeña Emily y me pide algo que me destroza por dentro, me doy cuenta que debo anteponer su felicidad a la mía porque, de todas formas ¿Qué posibilidades tenía?

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